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Nada más lejano de la realidad que quedarse con un único significado de un libro...así lo entienden quienes nos escriben
 
LIBROS


FRÉDÉRIC BEIGBEDER
"13`99 euros"


"Lo ideal sería que empezarais odiándome, antes de odiar también la época que me ha creado".

Publicista: frustrador profesional, individuo aborrecible dedicado en cuerpo y alma a que nunca estemos satisfechos con lo que tenemos, a que nunca seamos felices ("la gente feliz no consume"), manipulador, soberbio, pedante y snob. Octave Parango, el Chinaski particular del autor francés Frédéric Beigbeder (1965) es todo eso y más: un creativo millonario, cocainómano, alcohólico, putero y definitivamente harto de su vida.

Jamás ha sido tan fácil encontrar una cita representativa para empezar una reseña literaria. Es abrumadora la gran cantidad de excelentes aforismos que pueblan esta novela, eslóganes sangrantes ideales para citar en los temarios de los profesores de publicidad más "modernos" a partir del próximo curso. La influencia del oficio de publicista que Beigbeder desempeñaba hasta la publicación de esta novela está presente tras todas estas sentencias contundentes, directas, crueles.

Frédéric Beigbeder, ex-creativo de la prestigiosa agencia Young & Rubicam, autor de la célebre campaña para Wonderbra protagonizada por Eva Herzigova ("Mírame a los ojos. He dicho a los ojos"), ha vomitado en esta novela un sinfín de experiencias, reflexiones y críticas sobre el caótico universo de la publicidad. Se percibe inevitablemente un afán de venganza hacia un mundo que desprecia con toda su alma y que, irónicamente, es su medio de vida. El despido del autor, fulminante y debido a una "falta grave", llegó inevitable tras la publicación de este ardiente y cruel manifiesto anti-publicitario que ha sido número uno en ventas en Francia.

Le debemos al novelista, poeta y músico francés Michael Houellebecq la existencia de 13`99 euros. Según cuenta el autor, fue él quién le animó a escribir una novela sobre la auténtica publicidad, una "confesión" de publicista arrepentido, de un "hijo del milenio" culpable del atolondramiento supino reinante, de la obsesión por poseer y de la constante infelicidad del consumidor.

 

Este libro nos ofrece una gran cantidad de momentos espléndidos. Especialmente impagables son "Los diez mandamientos del creativo" que Octave tiene junto a su iMac, todo un puñetazo de realidad en el rostro de los aspirantes a publicistas. Asimismo, es brillante el mordaz retrato de los altos directivos, con su soberbia y arrogancia hacia esa "otra especie" que se considera el consumidor: "no toméis a la gente por tonta, pero nunca olvidéis que lo es", le recuerda un director de marketing a Octave.

Lamentablemente, lo que podría haber sido una novela redonda se (re)tuerce con una segunda parte desquiciada, delirante en el peor sentido, heredera de una negativa influencia (una más) del sobrevalorado Charles Bukowsky. Una verdadera lástima que el argumento no esté a la altura de la cáustica descripción del mundo publicitario. Los capítulos en los que únicamente se narra la historia (sosa, aburrida, innecesaria) se devoran con impaciencia en busca de nuevas diatribas contra la publicidad. No obstante, este altibajo es perdonable.

¿Debería 13´99 euros ser un libro de lectura obligada en las facultades de publicidad? Lo cierto es que las líneas entre realidad y ficción no están en absoluto definidas. Los más críticos con la obra, provenientes del mundo de la publicidad, aseguran que la novela es una gigantesca hipérbole que presenta como realidad una ficción ideada por un individuo vengativo. Beigbeder se defiende arguyendo que todo está basado en su propia experiencia de más de diez años, y que las exageraciones son las justas. No debe ser entendido en ningún caso como unas memorias, pero tampoco como algo excesivamente alejado del mundo real. Al igual que el director Robert Altman hiciera con la genial "El juego de Hollywood", 13´99 euros es una feroz crítica que surge desde dentro, desde los más altos escalafones del mundo publicitario, dónde la sensación de poder es tan inmensa como la arrogancia. ¿Está tratando PEPSI de registrar el color azul? ¿No puede utilizarse "felicidad" en ningún texto publicitario porque NESTLÉ tiene los derechos sobre esa palabra?. Quizá lo que nos parece exagerado sea la parte más real (y aterradora) de la novela...

 

 

 

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